The insomnia city

The Jungle of sound Machine

Itah

Quiero dedicar esta entrada a Itah, mi pequeña gran Momo.

“Lo que la pequeña Momo sabía hacer como nadie era escuchar. Eso no es nada especial. Diríamos que cualquiera sabe escuchar.
Pues eso es un error. Muy pocas personas saben escuchar de verdad. Y la manera en que sabía escuchar Momo era única.
Lo hacía de tal manera, que a la gente tonta, se le ocurrían, de repente, ideas muy inteligentes, y eso sólo porque escuchaba con toda atención y simpatía.
Sabía escuchar de tal manera que la gente perpleja o indecisa sabía muy bien, de repente, qué era lo que quería.
Los tímidos se sentían de súbito muy libres y valerosos. O los desgraciados y agobiados se volvían confiados y alegres y si alguien creía que su vida estaba totalmente perdida, que era insignificante y que él mismo no era más que uno entre millones y que no importaba nada a nadie y que se le podía sustituir con la misma facilidad que se cambian una maceta rota, pues si iba y le contaba todo esto a la pequeña Momo, le resultaba claro, de modo misterioso mientras hablaba, que tal como era, sólo había uno entre los hombres, y que, por ese mismo era importante a su manera, para el mundo.
¡Así sabía escuchar Momo!”


Momo - Michael Ende.

... Una gran persona, amiga, y ayuda para acabar con los hombres grises.

Alquimia

Ningún sistema posible
Puede crear una forma entera
Sin partir de la esencia primera
Que en conjunto es invisible.

Una ventana, no se ve fuera.

Enfrentados mil espejos
Creando una esfera
Donde más que primaveras,
Sólo hay miles de reflejos.

Nació basada en intentos
La forma de una quimera,
Que esforzándose desespera
Hasta quedar sin aliento.

Pero por mucho que se quiera
No es por llegar al colmo
Que sea buena la espera:
Pues las cestas rebosan peras,
Más en el jardín crecen olmos.



Sin título.



Resplandece el papel, bajo los trazos de un material sintético y caro.
Nacido de la tierra, cortado, y ligeramente sintetizado, ahora forma parte de una composición pictórica.
Tan importante una cosa como otra: el soporte y la pintura.
Si no, tan sólo es un pedazo con millones de fibras porosas.
Obligado al conjunto.
Pasado de un estado natural, a una prostituta.
Pintarrajeado, vendido y menospreciado al grado de espacio en blanco.


Y entonces, le dijo una fibra a otra:


-Formas parte de una gran obra de arte, deberías sentirte orgullosa -.

Y la respuesta quedó silenciada, por la sinteticidad del material que cubre la obra.

-Debería sentir muchas cosas, pero lo único que me siento, es sola -.






Tradicionalismos Ocasionales



Cambio estacional estático.
Absuelta ya de antiguos crímenes, alegando una inocencia real, aunque turbia y cambiante.
Palabras post-mórtem de un crimen imperfecto. Silenciosas, sin rencores.
Tan sólo coclusiones.

Jugando a darle importancia a lo que no la tiene.
Tan vacía de tabúes. Tan llena de falsas apariencias.
Tan cansada de estar cansada, de no encontrar sentido a nada.

Ahora solo pretendo, como siempre por pretender, y sin que altere el resultado, que se vea que estoy tan llena de un modernismo general, como de tradicionalismos ocasionales.

Se necesita ver demasiado, para poder entender tan sólo la mitad.



¡Gracias a todos por la espera, y por seguir ahí!

INTENTOS



Segundo intento: Fluirme como nube que azota el viento.
El primero: Encontrarme, recolocarme, y conseguir empezar de cero.





Prioridades

Esta entrada se la dedico a Soul, por estar siempre desde su blog. Espero conocer a Kevin, y que te traiga con él.

Me crecieron las prioridades en un orden alternativo.
Pensé, será algo grande.
Algo grande puede ser una obra maestra, pero también una inmensa mierda.
Como el uso excesivo, o el escaso uso.
¿Y cómo le hago yo ahora, para encontrar el justo medio?
Debería compensar falta de osadía, con ingenio. Y a falta de valor, sinceridad extrema, rozando la desnudez explícita.

Sería fácil, si más de uno estuviese desnudo conmigo.



ASCO

No me encuentro. En medio del revuelo de idas y venidas, no me veo.
Encima, abajo, más tarde o más temprano. La rutina se vuelve extrañamente necesaria. Tan necesaria como inexistente.
Como una esfera contenedora de un mundo que gira sin eje, que rebota, que se escapa rodando.
Pero ¿A dónde va?
Déjame pararme un rato, y retratar a los peores actores de esta tragicomedia.
Tantos inadaptados, tanta mierda. Tantos supuestos principios, tantas personas unidas por ellos, presumiendo de soledad, de asocialidad, pero procurándose un nombre y un grupo. Procurandose un autoengaño que mantiene tranquila la consciencia.
Ser lo que se espera, sin opción de posible locura: mentir, engañar, celar, envidiar, odiar; querer ser, y no disfrutar.
Quizá el eterno rodaje, la cada vez más patente retracción, no sea mala, en un intento de que sea sincera. O al menos, implantando una ley del ojo por ojo, eso sí, sin rebajar a carroña.
Me gustaría que no fuese necesaria la actuación, o la autoprotección.
Me encantaría que al mundo no lo moviese el dinero, sino que de VERDAD, lo moviese el amor.